Historia de Guadarrama
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Historia de Guadarrama. Fuente: www.sierramadrid.com
Oficialmente, Guadarrama fue fundada en 1268 por el Rey Alfonso X El Sabio, aunque hay señales que demuestran que sus tierras ya habían estado pobladas mucho antes. En la zona sureste de su término se han encontrado dólmenes, cerámicas, un hacha de granito pulimentado y otras herramientas del neolítico. De la época romana, se han hallado restos de la calzada que unía Titulcia con Segovia. Sin embargo, es a partir de la Reconquista cuando Guadarrama comienza a tomar forma como un asentamiento permanente. Por aquel entonces, las continuas guerras entre árabes y cristianos se habían estacando por estos lares, por lo que los reyes cristianos decidieron instalar puestos de vigilancia a lo largo de la frontera. Un paso más allá dio Alfonso X quien tomó la decisión de repoblar estas tierras con gentes provenientes de Segovia. Su nombre, al igual que nuestra Sierra, proviene del río, al que los árabes denominaron Uader-ramel, es decir, “río arenoso”.

Desde su fundación, el crecimiento de Guadarrama no cesa. Y, pese a dejar de ser tierra fronteriza, el flujo migratorio segoviano no disminuye con lo que poco a poco se va consolidando la urbe. En 1383, El rey Juan I cede la localidad, al igual que el resto de la zona a Pedro González de Mendoza, dándose así origen al señorío de los Mendoza, quienes durante varios siglos fueron los amos de buena parte de la Sierra del Guadarrama, tierras que gobernaron desde el castillo que ellos mismo ordenaron erigir en Manzanares El Real.

Guadarrama, una villa
Uno de los momentos más significativos en la historia de Guadarrama se produjo en noviembre 1504, hace ahora quinientos años. Por aquel entonces, la Reina Isabel la Católica agonizaba en Tordesillas, la sucesión en la corona de Castilla dejaba más sombras que luces al recaer en su hija Juana, quien pasaría a la historia con el sobrenombre de “la loca”, mientras que su marido Felipe el Hermoso, urdía planes con Francia para hacerse con tan valioso reino a la muerte de su suegra. El 24 de noviembre de aquel mismo año, Fernando el Católico, en nombre de Isabel, otorgaba el título de villa a Guadarrama, junto a Colmenar Viejo y Trijueque ya que las tres poblaciones son “lugares gruesos, é populosos, e por donde pasan continuamente muchas gentes de camino". Con el título de villazgo, Guadarrama deja de depender judicialmente de Manzanares El Real, obteniendo una merecida independencia a la hora de hacer aplicar las leyes sancionadas por la corona y elegir a sus representantes.

Otros dos episodios claves en el desarrollo de la Villa se producen bajo el reinado de Felipe II. El primero de ellos es el traslado de la Corte desde Valladolid a Madrid. Como todos los pueblos de alrededor, Guadarrama ve aumentada la demanda de materias primas desde la recién declarada capital del reino, por lo que su población experimenta un importante crecimiento. De esta época es la Casa de las Cadenas, edificio que servía de lugar de descanso a las miembros de la corte que transitaban por estas tierras y de la que hoy sólo se conserva el lugar del emplazamiento. El otro episodio se produce en 1557, a raíz de la gran victoria de los ejércitos españoles en San Quintín, donde las tropas de Felipe II arrollan a las francesas y hacen prisionero a su monarca Francisco I. Como homenaje, el rey español ordena levantar un gran monumento que conmemore tan insigne batalla: el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. El 14 de noviembre de 1561, el rey se reúne en la Villa con su secretario personal y religiosos de la orden de San Jerónimo para señalarles los terrenos donde se levantará el monasterio, las obras comienzan en 1563 y se prolongan hasta 1584. Durante estos años, Guadarrama sirve de base para los miles de obreros implicados en las obras, para sus habitantes supone un cambio de vida enorme, de dedicarse al pastoreo y la agricultura pasan a recibir lecciones de construcción, pintura, cantería, etc.

Habría que esperar al reinado de Fernando VI para vivir de nuevo una etapa de crecimiento en la Villa. En el marco de la política de canales y caminos que llevaron a cabo los ministros del rey, se construye la carretera que une las dos Castillas a través del paso del Puerto de Los Leones, lo que supone nuevas vías de comercio para toda la región. Como queda especificado en unas ordenanzas dictadas en 1750, se impone un peaje por el uso de la carretera, a la vez que se establecen duras penas de prisión para aquel que ose deteriorarla. Precisamente, de esta obra toma Guadarrama su escudo, en el que se observa un león que en sus garras aferra dos mundos que simbolizan a ambas Castillas. A la vez que la carretera, se construyen otras mejoras, como graneros reales que permiten a la población luchar mejor contra la hambruna producida por las malas cosechas.

Tierra de batallas
A lo largo de su historia, Guadarrama no ha estado exenta de episodios bélicos de trágicas consecuencias. Durante la Guerra de Sucesión (1700-1714) la Villa tuvo que soportar las continuas idas y venidas de las tropas del Archiduque Carlos de Austria y Felipe de Anjou, futuro Felipe V. No menos dramático fue el paso de los soldados napoleónicos que destruyeron el archivo municipal, robaron el ganado y usaron la iglesia como cuadra para sus caballos. Pero sin lugar a dudas, los peores momentos se vivieron durante la Guerra Civil, los tres años de lucha sacudieron de pleno Guadarrama, cuyos vecinos tuvieron que ser evacuados sin que pudieran llevarse encima sus enseres ni animales. Al terminar la contienda, la Real Villa casi tuvo que volver a empezar de cero.
 
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